Presión de neumáticos baja
Es, con diferencia, la causa más común y la más fácil de arreglar: rodar con baja presión aumenta la resistencia y el motor tiene que esforzarse más para mantener la misma velocidad, disparando el consumo.
Filtro de aire sucio
Un motor que respira mal compensa quemando más combustible para lograr la misma potencia.
Cadena mal tensada o seca
Una transmisión que no desliza con suavidad roba energía en cada pedalada de la rueda trasera, energía que sale directamente del depósito.
Estilo de conducción
Acelerones bruscos seguidos de frenadas fuertes consumen bastante más que una conducción anticipando el tráfico y manteniendo un régimen de giro moderado y constante.
Sensor o inyector con fallo (motos con inyección)
Si has revisado todo lo anterior y el consumo sigue disparado, puede haber un sensor (como la sonda lambda) o un inyector dando una lectura incorrecta a la centralita, que ajusta la mezcla de forma menos eficiente. Aquí ya conviene diagnóstico con maleta electrónica en un taller.
(Google AdSense)