Refrigeración por aire

El propio aire en movimiento, ayudado por las aletas del cilindro, disipa el calor del motor. Es un sistema más simple, con menos piezas que puedan fallar (no hay radiador, bomba de agua ni manguitos), pero tolera peor los atascos largos en verano o el uso muy exigente en circuito, porque depende de que el aire circule.

Refrigeración líquida

Un líquido refrigerante circula por el motor y cede el calor en un radiador, ayudado por un ventilador cuando hace falta. Mantiene una temperatura más estable en cualquier condición, pero añade mantenimiento propio: nivel de líquido, purgado del circuito, y vigilar posibles fugas en manguitos o juntas con los años.

En la práctica, ¿a qué debes prestar atención en cada una?

  • Por aire: mantén limpias las aletas del cilindro (el polvo y la grasa acumulada reducen su capacidad de disipar calor) y evita forzar el motor en atascos muy largos bajo el sol.
  • Líquida: revisa el nivel del depósito de expansión con regularidad y sigue la guía de cambio de refrigerante de este sitio cada 2 años aproximadamente.
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